La biodiversidad chilena en riesgo: especies que podrían desaparecer en la próxima década
En Chile, la biodiversidad no es solo una riqueza natural. Es parte de la identidad cultural, del sustento de comunidades rurales y del equilibrio ecológico que sostiene la vida. Pero esa diversidad está tambaleando. Según datos del Ministerio del Medio Ambiente publicados en junio de 2025, el 63 % de las especies clasificadas en el país se encuentra en condición crítica o ya ha desaparecido. No es una cifra que se pueda pasar por alto. Es un grito de alerta.
Chile, un laboratorio natural que se está vaciando
Con cerca de 30.000 especies descritas, Chile es uno de los países con mayor proporción de especies endémicas del planeta. Esto significa que muchas de ellas no existen en ningún otro lugar. Desde el sapito de cuatro ojos en la zona central hasta el huemul en los Andes australes, cada especie cumple un rol en el ecosistema. Algunas polinizan, otras controlan plagas, y muchas son parte de cadenas alimenticias que, si se rompen, generan efectos en cascada.
La zona centro-sur del país ha sido catalogada como uno de los 35 “hotspots” de biodiversidad del mundo. Pero ese estatus no garantiza protección. Al contrario, lo vuelve más vulnerable. La presión urbana, la expansión agrícola, los incendios forestales y el cambio climático están empujando a muchas especies al borde del abismo.
¿Qué está provocando esta pérdida acelerada?
No hay una sola causa. Es más bien una tormenta perfecta. El informe de actualización de la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2025–2030 identifica tres grandes presiones: el cambio climático, la contaminación y la pérdida de hábitat. A eso se suman prácticas como la introducción de especies exóticas, la sobreexplotación de recursos naturales y la fragmentación de ecosistemas.
Por ejemplo, el pudú, el ciervo más pequeño del mundo, está perdiendo terreno frente a la expansión urbana y la presencia de perros asilvestrados. El picaflor de Arica, que alguna vez fue común en el norte, hoy sobrevive en menos de cinco hectáreas de hábitat. Y el ranita de Darwin, famosa por su forma de hoja y su método de incubación bucal, ha desaparecido de gran parte de su rango histórico.
Especies chilenas en peligro crítico
A continuación, se presenta una tabla con algunas de las especies que podrían desaparecer en los próximos diez años si no se toman medidas urgentes:
| Especie | Estado actual según MMA | Región principal | Amenazas principales |
|---|---|---|---|
| Picaflor de Arica | En peligro crítico | Región de Arica y Parinacota | Pérdida de hábitat, urbanización |
| Ranita de Darwin | En peligro | Región de Los Ríos | Fragmentación de bosque nativo, contaminación |
| Huemul | En peligro | Región de Aysén y Magallanes | Caza furtiva, competencia con ganado |
| Gato andino | Vulnerable | Zona altiplánica | Minería, pérdida de presas |
| Sapo de Valdivia | En peligro crítico | Región de Los Lagos | Contaminación de cuerpos de agua |
| Puyén de Elqui | En peligro | Región de Coquimbo | Sequía, sobreexplotación de acuíferos |
| Zorro de Darwin | En peligro | Isla Chiloé | Pérdida de hábitat, atropellos |
Estos datos han sido recopilados de fuentes oficiales como el Ministerio del Medio Ambiente y el Catálogo de Especies Amenazadas de Chile.
¿Qué se está haciendo para revertir esta tendencia?
Hay esfuerzos, pero no siempre son suficientes. La Estrategia Nacional de Biodiversidad 2017–2030 propone un enfoque territorial, con participación ciudadana y rescate cultural. En el Valle del Aconcagua, por ejemplo, la Fundación Lepe ha creado un aula al aire libre donde estudiantes aprenden sobre patrimonio natural y turismo regenerativo. En el sur, el proyecto Porotarium Austral ha documentado 92 variedades de porotos nativos, fortaleciendo la biodiversidad agrícola y la soberanía alimentaria.
Estas iniciativas demuestran que la conservación no es solo tarea de científicos o autoridades. Las comunidades locales tienen un rol clave. Como señala Consuelo Romano, directora de Fundación Lepe, “son ellas quienes viven el territorio, lo cuidan, lo conocen, y pueden liderar transformaciones sostenibles desde su propia cultura y realidad”.
¿Qué pasa con la legislación?
Chile ha avanzado en algunas áreas, como la creación de parques nacionales y la protección de humedales urbanos. Pero aún falta una ley de biodiversidad que articule todos los esfuerzos. El proyecto de Ley de Biodiversidad y Áreas Protegidas lleva años en discusión y aún no se aprueba. Mientras tanto, muchas especies siguen sin protección efectiva.
El sistema actual depende de decretos y normativas dispersas, lo que dificulta la fiscalización y la planificación. Además, la protección legal no siempre se traduce en recursos. Hay parques sin guardaparques, zonas protegidas sin presupuesto y especies en peligro sin planes de recuperación.
¿Qué puede hacer cada persona?
No hace falta ser biólogo para cuidar la biodiversidad. Desde elegir productos que no dañen el entorno, hasta apoyar iniciativas locales, cada acción cuenta. Si vives cerca de un humedal, puedes participar en su monitoreo. Si tienes jardín, puedes plantar especies nativas. Y si consumes pescado, puedes informarte sobre su origen y estado de conservación.
También puedes exigir a tus autoridades que prioricen la biodiversidad en sus decisiones. Porque proteger la naturaleza no es un lujo. Es una necesidad. Y es ahora o nunca.
¿Hay esperanza?
Sí, pero no está garantizada. La biodiversidad chilena está en una carrera contra el tiempo. Y aunque hay señales de cambio, como el aumento de áreas protegidas y la educación ambiental en escuelas, el desafío es enorme.